Seproasistencia

La Responsabilidad Social Corporativa se hace mayor

La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) busca su mayoría de edad en España, al amparo de dos realidades confluyentes: el primero, la recuperación económica, que permite avanzar a las empresas en el compromiso social; el segundo, la especialización en sus actuaciones, producto de década y media de experiencia.

Por el momento, son las grandes organizaciones las que con mayor intensidad han aplicado iniciativas de RSC. Esto es particularmente palpable con las entidades financieras, muy activas en la puesta en marcha de proyectos sociales vinculados a la inclusión social y la educación, algunos de ellos ya con dilatada y exitosa trayectoria.

En otro ámbito hay que incluir aquellas iniciativas asociadas a prácticas virtuosas en el ámbito de la empresa, y que también pueden ser definidas como acciones encuadradas en este marco. Hablamos en este caso de las prácticas de competencia leal, información al consumidor y fiscalidad responsable, propias de la buena empresa moderna.

Por supuesto, también hay que incorporar a esta cultura de la cooperación social todas aquellas acciones de filantropía, patrocinio y mecenazgo puestas en práctica por las empresas en beneficio de proyectos de objetivo interés social, una realidad consolidada, aunque también susceptible de crecimiento en la empresa española.

Todo lo señalado nos lleva a concluir que la RSC camina hacia su consolidación no solo en términos cuantitativos, sino también cualitativos, al consolidar su presencia en la estrategia global de las empresas y alcanzar dentro de las mismas el grado de comprensión y apoyo necesarios para alcanzar toda su potencia e impacto.

Integración de la discapacidad

La integración sociolaboral de personas con discapacidad es otro sector de actividad en el que la Responsabilidad Social Corporativa adquiere un particular sentido. Es el trabajo de entidades como Seproasistencia el que ha hecho posible la puesta en marcha de iniciativas centradas en la discapacidad física, psíquica o sensorial.

Sin duda, en ese apartado nos encontramos con uno de los terrenos con mayor potencial de crecimiento, y también de impacto social visible en este tipo de iniciativas, en la medida que el impulso de la integración social y laboral de las personas con discapacidad es un indicador muy eficaz para medir el progreso social colectivo hoy.

Obviamente, la expansión de esta actitud de las empresas en España puede ser mayor, como recoge la Estrategia Española de Responsabilidad Social de las Empresas, con vigencia hasta 2020. Este documento se extiende en la trascendencia de la misma como herramienta para hacer visible el impacto social de la empresa.

La conclusión es que la empresa española puede y debe ponerse el listón más alto en el desarrollo de estas iniciativas como concepto integral. Redundará en su propio beneficio y también de la sociedad en la que se desenvuelve. Por tanto, hay un doble círculo virtuoso: a favor de la imagen de la propia empresa y de la prosperidad colectiva.

Entre aquellos campos en los que la Responsabilidad Social Corporativa tiene margen de crecimiento, hay que citar el cumplimiento de códigos globales de conducta por las empresas que desarrollan actividades en diversos países y continentes, así como la implantación de la cultura de la RSC en administraciones públicas.

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